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» Javier Chinchón


11) Hasta pronto.

A un día de dejar Guatemala a mis espaldas (justo detrás de mi corazón), hecho huevo (entiéndase mierda para los castellanoparlantes) fruto de estos días de despedidas, tequilas y besos..., o quizás víctima de la siempre amenazante pandemia materializada en forma de amebas guatemaltecas, o simplemente último grito de rebeldía de mi organismo ante la inminente partida (¿algún médico en la sala que resuelva la cuestión?), me viene a la cabeza una frase –de esas que debería haber escrito yo- del precoz Fernando J. López que decía algo así: “lo malo de las despedidas es que invitan a hacer balance.”

Bien (o mal), como era inevitable (¿a quién diablos se le ocurrió eso del tiempo?... Al que sea, ¡qué lo cuelguen!) llega el momento de la despedida y del “balance”, sólo que en este caso “lo malo de la despedida” no es hacer balance, sino la despedida en sí... Fuerzo el sentido de las palabras de Fernando en un intento (estúpido) de dejar claro que este viaje ha supuesto para mi vida una de esas líneas invisibles (e imborrables) que la reinventan y le abren nuevos (y multicolores) horizontes... Sería imposible (dejemos el beneficio de la duda a Joyce) explicar por qué...

En fin (porque es el fin), nunca podré olvidar estos meses. Nunca podré olvidar este país. Nunca, nunca, podré olvidar:

A Liss, por todo.

A Lic Lisandro, inteligencia militar, porque sin su ayuda en todo y para todo este viaje no hubiese sido ni la mitad de maravilloso.

A la LICENCIADA Dunia Ramírez (culita mía), sus ”Javierrr Chinchón”, su (cuasieterna) tesis, y sus (cercanos) sueños españoles.

A Marlene, y su (imposible) movimiento de cintura.

A Rita, y su alocado correr facultad arriba-facultad abajo siempre dispuesto a mi socorro.

A Werner, su atún y su Barcelona.

A Yadira, y su alegre velocidad laboral/verbal.

A Ramón, y su amor, dedicación y pasión por su trabajo (de lucha en lucha hasta la victoria siempre, amigo).

A Mónica, y su amanecer perpetuo de alegre sonrisa.

A Pao, y sus emporios empresariales.

A Luisita, y sus manguitos.

A Déborah, y “Los vicios de la voluntad contractual”.

A Juan Pablo, y su camaradería "española".

A Gustavo, y su paciente deambular de sabio.

A Mari, sus tortillas, sus canticos, su "buenooooo, que te vaya bien Javier", y su espiritú inabarcable.

A Sarita, su generosa hospitalidad, sus telenovelas y sus regañinas matutinas.

A Olgita, y su tranquilidad inalterable.

A Javier, su valentía y mis esperanzas minuguenses.

A Vanesa, y su voz.

A Brenda, y sus ”no te vayasss Javi”.

A Silvita, y sus “pinkis”.

A Sara, y su feliz expresión.

A Tony, y su auxilio con mi primer sueldo-cheque.

Y a aquella lejana Brenda (prófuga de la ley), y su primera lección de amor guatemalteco.


A todos/as los/las jóvenes cooperantes, y su grito de “Catedrático”:

A Vega (híbrido de cooperante y embajador de buena voluntad), por su primera mano, su continua amistad y su confianza.

A Mario, y esa forma de pronunciar a lo Claudia.

A Goyo, y sus ganas de vivir y de ”Chuparrrrrrrr”.

A Yago, y ese corazón que no le cabe ni el pecho.

A Claudia, y su alegría cotidiana e imborrable (se ahogase o no).

A Julia, y su cariñosa forma de ser y vivir.

A Adolfo, rey indiscutible de la parranda 2001, y aquella canción de Manu Chao que ya es suya para siempre.

A Virginia, y el primer adiós.

A Gemma, su risa y pasión por los antiguos (no malinterpretar).

A Laya y Tolin, indisociables e indispensables.

A Agustín, y su inmenso sentido del humor.

A Charlie, y su instinto vallekano.

A Carmen, y su andalucía trenzada.

A Ana, su ángel oscuro y su pierna quebrada.


(Y a Miguel Ángel Asturias..., ¡cómo escribe el muy cabrón!).


Me repito, lo sé, pero de verdad que nunca os podré olvidar. Me habéis dado demasiado.

Gracias de corazón; confío, espero, y deseo veros muy pronto.

En Madrid (o donde la vida –o las becas- me quiera(n) conducir) siempre tendréis un amigo.

Os quiero a todos/as.

Javi (catedrático en funciones).


PD: A Irene ni me planteo olvidarla, pronto te veré... A Fon, mejor olvidarlo para reenderezar mi vida...

29. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (21) · Miscelánea guatemalteca
10) Urbanismo Iberoamericano.

Tres son los modelos de urbanismo que he tenido la suerte de conocer (aunque cuando andaba perdido entre sus planos me acordaba de todo y de todos menos de mi fortuna) hasta el día de hoy, 24 de octubre del año de nuestro Señor (o del de algunos/as...).

El primero de los tres, modelo Guatemala, es el más racional de todos: Agarramos (que no “cogemos”) una ciudad, con sus casitas, arbolitos y caquitas de perro, y empezamos a trazar paralelas y perpendiculares, perpendiculares y paralelas. Después las llamamos calles y avenidas, y una vez concluida la cuadriculalización y el bautizo, dividimos el conjunto en zonas, y numeramos las líneas resultantes de zona en zona y de izquierda a derecha desde el 0 hasta el infinito (y más allá). Así conseguiremos que si estoy en la 3º Avda y 6ª calle y quiero ir a la 4º con la 2ª: con bajar una avenida y andar cuatro calles a la derecha llegue a mi destino. Sencillo, ¿no?

El segundo modelo, el español, es más complejo pero mucho más educativo y con ese regusto de las viejas cosas, los viejos nombres, y la vieja Europa... Consiste en, de una manera más o menos arbitraria, trazar las calles que sean pertinentes y luego colocarles una plaquita (aunque esto puede ser accesorio) con el nombre que al Consejo Municipal de turno le parezca más oportuno.

La clave del éxito de este sistema es que entre los distintos nombres no exista ni la más mínima relación; de esta manera conseguiremos que la “Avenida del Generalisimo” (Franco) sea vecina de la calle de “ACDC” o que con un paso retrocedamos cuatro siglos de la “Plaza de la Constitución” a la calle “Cervantes”. Lograremos también, que alguien que nos pregunte a la salida de nuestro piso por la calle “Josep Pla” obtenga como respuesta un movimiento-ni-idea de nuestras cejas, mientras el gran Josep nos observa desde su calle, aguantando la risa, a 10 metros de nuestra casa.

Este segundo sistema es el más recomendables para los/las niños/as como completo de la escuela para obtener un óptimo desarrollo de su memoria, y el más beneficioso para editores y comerciantes de planos y callejeros.

El tercero, modelo Nicaragua, es el más divertido y alegre de todos, y, en cierta medida, una mezcla de los anteriores. Primero: Trácense avenidas y calles más o menos paralelas. Dos: No se los ponga ningún nombre o número. Tres: Úsese como referencia para encontrar su casa un semáforo, antiguos cines (que ya no existen), rotondas, farmacias, estatuas, mercados o plazas, y desde allí la brújula.

Así, súbase a un taxi y no le tomarán por loco (o gracioso) si dice: “Por favor a mi oficina: desde los antiguos cines ideal tres cuadras al sur y seis al este.” Y al trabajo llegas...

Con el primer sistema, el tiempo estimado para que yo encuentre alguna dirección es como mínimo 15 minutos.

Con el segundo, si quiero llegar a una determinada calle calculo 15 minutos como mínimo para hallarla.

Con el tercero, salgo de mi casa (o de la de Moncho, mejor dicho) como mínimo 15 minutos antes si quiero llegar a una cita a tiempo.

No establezco los máximos porque más que una ayuda para explicar estos tres modelos, sólo explicitarían la torpeza innata del que escribe para orientarse, o su facilidad para perderse, como ustedes prefieran.

24. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (0) · Miscelánea guatemalteca
9) Frente al lago.

Las noches son tibias y delicadas, aunque apenas se ven estrellas. Escribo sentado frente al lago Petén Itza, en la oscuridad clarividente de un foco a media luz. El calor comienza a hacerse soportable a eso de las seis o las siete. El sol parece morar sólo unos centenares de metros sobre nuestras cabezas y siempre brilla inconmensurable inundando de blanco todos los colores que así se hacen más tenues, más cálidos, casi líquidos.

Se escucha a lo lejos el zumbido de las motocicletas que conducen al amor y de las oraciones grandilocuentes y eléctricas de los predicadores evangelistas, en la otra orilla del lago.

Las luces del fondo, Santa Elena, parpadean o permanecen impasibles en su lugar, sin alterar un ápice su posición en la línea del horizonte. Se dirían que brillan como estrellas aburridas por la costumbre y la conciencia de la indiferencia que su contemplación causa en los lugareños. De vez en cuando, alguna parece o intenta destacar mediante sutiles variaciones de intensidad.

Nadie se percata y desisten, cerrando los ojos.

Es curioso pero todo lo que acabo de ver, fue visto hace mucho tiempo, tanto que podría decirse que es ya parte de una historia. Que su verdadero valor reside en estas palabras y no en aquellos objetos que las hicieron surgir.

La silla que reposa enfrente, azul, descolorida por la edad, permanece detenida, aguardando que yo me siente en ella o que me vaya para dejar de ser observada. Es una situación incómoda tanto para mí como para ella. Al final , no ha habido más remedio y la he tenido que plegar.

Estaba mirando lo mismo que yo.

Alfonso Fernandez

18. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (0) · Miscelánea guatemalteca
8) Guatemala, el tiempo, y dos españolitos de a pie.

Alguien monstruosamente más sabio que yo (y que yo) escribió una vez (¡pero vaya vez!) que los hombres somos sólo tiempo...

Humildemente, maestro, me suscribo a su opinión...

Es el tiempo, o su desgaste, lo que nos crea y nos destruye; lo que nos cambia y nos reinventa; el que va destilando, minuto a minuto, todos los Javieres (o Alfonsos) que habitan dentro de Alfonso (o Javier), hasta obtener un licor de mayor o menor calidad...

En fin, es el paso del tiempo (tres meses ya casi) el que hace que lo que antes abría mis ojos de par en par (y de impar en impar), sea ahorita algo tan común como una caña (que no una “Gallo”) en la Plaza Mayor de Madrid. Hablo (o escribo, perdón) de muchas (¿demasiadas?) cosas: de los paisajes (verde) absolutamente imposibles de Guatemala, de las abigarradas y coloristas calles (Matisse) de Guatemala, del inefable pueblo (colgaos) de Guatemala; de los viajes (montaña rusa) en pickup por parajes sin pareja en las Españas; de las niñas mayas (todas), que sólo falta envolver para llevarte a casa (y perder el juicio (perdido) en (con, sin, sobre, tras) ellas). Hablo (o escribo, reperdón) de lugares, sólo soñables, donde prostitutas de todos los colores, sabores y alturas van al finalizar su jornada laboral (¿indignidad?) en busca de su príncipe azul, de su Harry Haller, de su jersey que las rescate (borrando) vidas pasadas (y cruzadas). Escribo (ahora sí) de cosas como un fotógrafo ciego guatemalteco exponiendo “una obra repleta de matices”, donde [/I]“lo que se ve es el tacto”[/I], fotografías que invitan a la caricia, que captura y escoge gracias a las vibraciones que le emiten (no coment); de gente como Jair.com, otrora pívot de la selección guatemalteca de baloncesto que, sin embargo, confesó su preferencia por el deporte de barra cantinera, una noche de feria en Sololá; como (y bebo a la salud de Jair) Paco el geógrafo sobre quien, por cierto, algún abotargado amanuense dejó escrita una crónica que bajo el título de “Paco o la Geografía al revés” decía algo así:

- “Hay algún país más grande que todos los países?

El hombre diminuto de agrícolas manos y bigote colonial alzó las cejas y se dejó balancear en la frágil mecedora del mediodía. A unos metros de distancia, en otra mecedora pero en el mismo mediodía, mostacho lampiño y con manos ágiles de dedos torpes, asumí mi ignorancia ante la inaudita y aguda pregunta.

- Rusia – musité.

- Ajá, Rusiass, eso es – masticó

Luego de un silencio delator, el cielo escupió, casquivano, unas gotas de agua. La humedad tropical se concentraba en torno a las orejas.

Un gallo contradiciendo las más elementales leyes de la lógica animal, ladró.

Fue entonces cuando supe que se trataba de un nuevo día en la ciudad capitalina de Guatemala.”


Pero no puedo (podemos) olvidar en este estelar repaso a “Honduras”, rubicundo elemento de redundante aspecto y comentarios: todo en él, recuerdo, remitía a su país: su camiseta balompédica, su tez tornasolada, su bigotillo revolucionario, sus gritos de exaltado nacionalismo catracho, sus combativas lágrimas antigringas, a la par que bailaba con asombrosa habilidad una barriga que le acercaba tanto a las féminas como en la práctica las alejaba. Ni evitar mencionar a otros inolvidables como: el hombre tailandés que farfullaba el castellano y prometía un híbrido monetario en forma de quetzalespesetas por un exiguo sorbo de ron; instituciones centenarias como Chusi, que todas las tardes saborea con delectación británica una taza de agua hirviendo que despierta sonrisas y lágrimas (laralarala), a medio camino entre la compasión y la carcajada.


Pero, son tantos los nombres y los rostros, los locos y los cuerdos de este pequeño laboratorio de esquizofrenia que sería inútil hablaros (escribiros, ¡diántre!) del diamante en bruto con lentes y teorías mentalmente mundiales, o mundialmente mentales (ya no recuerdo, no sé si tú Alfonso... Supongo que tampoco:

- Tampoco, y eso que le he vuelto a ver.

- ¿A quién?

- Al experto en anatomía y fisiología del aparato reproductor.

- Pero, ese era otro colgao, ¿no? El del Parque Central...

- Sí.

- Eso sí que era [I]un puto desvergue, mano,
como diría Duncan Talomé.

- Otro que tal baila, el Talomé...

- Y tant... Pero el del Parque Central, menudos consejos largaba el tipo...

- Consejos sobre cómo reconocer a un homosexual disfrazado de mujer: las rótulas cuadradas, la clavícula prominente, nuez delatora, muslos equinos, ingle voluminosa y abultada...

- Ostía, qué recuerdos... Yo soñé el otro día con el ahorcado que yacía colgado con su traje de portero bajo el travesaño de su portería, allá en Petén, de camino a Belice.

- Gol en propia puerta.

- ¡Qué cabrón! ...

- Y, ¿tú recuerdas Caye Caulker y su único tiburón?

- Nadie vio tal tiburón, demasiada imaginación, Fon ...

- Era grande, enorme, casi tres metros, la aleta como en la película de Spielberg, nadaba despacio, sigiloso aguardando un golpe de mar que nos enviase a sus afi ...

- Pide otro trago, anda

- ... lados dientes, unas fauces temibles ...

- ... Botrán añejo, tiburón

- sus movimientos eran extremadamente calculados, los beliceños de la lancha se asustaron y obligaron al piloto a acele ...

- la copa, coño

- ... rar ... [/I]

....diamante que no pudimos terminar de pulir una noche guatemalteca, o del moteado duendecillo del Petén que ahorita salta entre estas letras y termina escapando (¡ahí, le ves!) por un desagüe de diámetro telúrico, o del camarero del “Cien puertas” (o de su vecino) que se alza como impávido e imponente, blondo cabello de bucles angelicales, defensor del Santo Grial de Añejo Botrán contenido, mientras entona sagrados cantos (repetidos por los siglos de los siglos) acompañado al piano por un sonriente Michael Jackson con sombrero incluido, todo por 10 quetzales; o, en resumen, de los mil y un personajes que pueblan el más realista surrealismo de este orilla del océano.

Pero también os escribo (escribimos) sobre cosas (maravillosas) como encontrar hombres armados (en el sentido más literal de la palabra) escoltando camionetas de doonuts, vigilando librerías (¿el peligro de la cultura?) o tiendas de cosas que ni comprendo; de viajes en lanchas que hacen agua (¡nos hundimos!) y quedan sedientas a medio camino (¿a empujar?) mientras la pléyade de turistas extranjeros se (nos) divide (imos) entre una histeria creciente de tintes premenstruales y un estoicismo que otorga cierto exotismo al ahogamiento colectivo en un manglar centroamericano; de trayectos en camionetas (dele-dele) que pinchan sus ruedas, destrozan su llanta y continúan sibilantes su camino al son de: Señores-siéntense-todos-a-la-izquierda-para-no-apoyarnos-sobre-la-llanta-pinchada.

Cosas como camiones ideados para transportar mamuts, repletos de polis con cara de pelícanos en celo. Predicadores en trance que salvan al más vil (normalmente de la estirpe de Jair, que no David) de los hombres a cambio de unas farisaicas monedas, médicos rurales que tratan la impotencia, las jaquecas, el reuma, el catarro, la artritis, las contusiones mediante un preparado que aúna las cualidades medicinales de un pulpo inerte, un tiburón en estado de semiputrefacción, y quince limones exprimidos con gestos de grandilocuente afectación; una mujer que ve con los ojos del alma (pues los otros están vendados) mostrando sus capacidades telequinésicas y telepáticas a la par que su hija exhibe una serpiente meditabunda y circunspecta cuya función en el show aún nos es desconocida; jóvenes que se encuentran con una precisión que echarían de menos los europeos más dados a la lascivia en los domingos románticos del Parque Central entre maíces, tamales, aguacates, guineitos, granizados de a quetzal y la mirada de Alfonso Portillo, padre de la patria, asesino confeso, orador sin parangón y bigotillo charlotiano al aire, que todo lo ve y controla (¡Salve!).

Y la televisión... Un caleidoscopio monocromo, en el cual las opiniones del Gobierno y su sobria, recia y marcial Secretaría de Comunicación Social se enfrentan sin solución de continuidad con el rugir catódico del lema opositor “Urge corregir el rumbo” cuyas erres asustan a los niños desvelados. Esos mismos niños que la efigie feminofascista de Laura maltrata maliciosamente escarbando como una rata en sus rentables miedos y miserias cotidianas. Esas mismas miserias cotidianas que cada día (de ahí su nombre) desfilan ante nuestros ojos (cada vez menos abiertos, como decía) en los “Telenoticiarios”, auténticas ensaladas de frutas donde las noticias nacionales, se mezclan con el banano, para saltar a un reporte internacional que licuado con un poco de papaya nos devuelva a la actualidad del país a la que agregamos un poco de melón para pasar a noticias internacional que entremezclamos con una rodaja de sandía para hablar del deporte volver a noticias de Guatemala regresar a las noticias internacionales haciendo una parada en “quién sabe dónde” (versión chapina) y acabar cubriéndolo todo con un poco de yogourt de fresa materializado en farándula internacional.

Tanta fruta ha de venderla alguien, claro, por lo que pasamos a la publicidad (indispensable condimento para cualquier televisión, como el “miltomate” para todo “recado” ) por donde se pasea una (absurda) rubia de (absurdo) escándalo anunciando una radio (“La Picosa”) con la misma gracia que un sueco por soleares en Uzbekistán, un parque acuático como marco incomparable para un anuncio contra la diabetes donde aún no sabemos quien chapotea: los doctores, los enfermos o los miembros del equipo de rodaje; la afamada y exclusiva marca Pierre Cardin escupe a los espectadores con un spot que ataca a los derechos más elementales de la persona (proceso en marcha, Javi. Oído cocina, Fon) donde un adolescente desviado (es decir, con gorra) sufre una revelación mística ante unos pantalones pierrecardin de modo que escoltado y contagiado por la sonrisa bobalicona de su padre y su hermano mayor sale disparado de su habitación con cara de narcótico ansioso...

En fin, tantas historias, tantas experiencias, tanta gente, tantas cosas...

Tantas imágenes que nos hacían ver Guatemala con los ojos de aquellos ilustres Cronistas del Nuevo Mundo y mirarla ahorita, sin sorpresas, sin sobresaltos, como una caña más en la Plaza Mayor...

Alfonso Fernández y Javier Chinchón.

12. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (3) · Miscelánea guatemalteca
7) La primera vuelta a casa.

Se nos marchó la buena de Irene, ya no se la ve pasar por la casa de Sarita, ni se oye su voz, ni su risa (con Betty la fea de fondo musical), ni se puede discutir sobre hombres-mujeres (mujeres-hombres)... Se nos marchó una gran mujer, una querida amiga y una gran politóloga..., tristes quedamos, pero alegres de saber que llegó sana y salva a las españas, como bien describe esta increíble carta suya:

"El lunes aterricé en Madrid con puntualidad inglesa (y el bastón incorporado para el abuelo), a pesar del retraso de más de hora y media con el que salimos de Guatemala. Mi breve estancia en Miami fue bien y llena de sorpresas. Me volvieron a registrar las maletas una vez más y me hicieron cargarlas hasta la otra ala de la sala del aeropuerto para volverlas a embarcar.

En un primer momento pensé que el viaje de la piña y del bastón había terminado (y el mío también porque momentos antes había firmado un papel en el que juré que no transportaba frutas ni productos cárnicos) pero tuve suerte. Caí en gracia a los gringos que me registraron porque se dieron cuenta de que ese día era mi cumpleaños. Así que entre “happy birthdays!” volví a cerrar las maletas, esperando que el olor a piña que salía de una de ellas no me delatase.

Pero las sorpresas del viaje no se terminaron ahí.

Cuando llegué a la puerta en la que tenía que embarcar vi que, próximo al mostrador, había un chico cuya cara me era familiar. Vestía unos pantalones vaqueros, chupa de cuero marrón, visera y llevaba una guitarra en la mano. De buenas a primeras pensé... no puede ser... es demasiada coincidencia. Esta claro que el destino es impredecible y hay que aprovechar las oportunidades que te brinda. Así que, a pesar de los nervios iniciales, me acerqué a él y le dije:

“Hola, disculpa que te moleste pero tengo que decirte una cosa. Yo soy española pero en estos momentos vengo de Guatemala. He estado viviendo allí dos meses y una gran amiga mía me ha dado un recado para ti, por si alguna vez te veía. Me ha encargado que te diga que te ama”.

Acto seguido él se echó a reír y me preguntó qué tal me lo había pasado. Pero nuestra conversación no pudo durar más. Avisaron que había que embarcar y, por supuesto, los primeros que entran son los pasajeros que van en primera clase. Él se acercó al mostrador y yo, automáticamente, busqué un papel en la inmensidad de mi bolso. La única prueba que podía tener de ese encuentro fugaz era que me firmase un autógrafo, ya que en el aeropuerto de Guate me habían quitado las pilas de la cámara de fotos. Nerviosa, sólo palpé mi agenda. La saqué y le dije; “por favor, Alejandro, ¿podrías firmarme un autógrafo para ella?, se llama Silvia”.

Él encantado aceptó y, después, allí me dejó, plantada delante del mostrador, esperando que la azafata llamase el número de mi fila para, así, poder entrar y sentarme a pensar en los caprichos que a veces le depara a uno la vida.

Cuando el avión despegó cerré los ojos. Volví a pensar en las coincidencias que me habían pasado en las últimas semanas: mis relatos de los campos de concentración de Auschwitz y los comentarios de la esteticista de Sarita, los comentarios que os hice
sobre la vida de Navarro y la publicación de su artículo en el País y, después, la despedida de Silvia en el aeropuerto y la coincidencia de ver a Alejandro Sanz en Miami... Aquel, parecía ser un buen momento para pedir un deseo.

Quizá se cumpla alguna vez.

Pedí volver a veros, a todos.

Sólo hace tres días que estoy aquí y ¡tengo morriña!, mucha, más de lo que pensáis.


Cuidaros y disfrutad y ¡ah! Silvia, te enviaré el autógrafo en cuanto pueda (te juro que la historia es verdad) y Alfonso, Javi.... aprovechad al máximo en Nicaragua y no os olvidéis de la promesa que me hicisteis."


Irene Lapuerta.
10. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (1) · Miscelánea guatemalteca
X) LA POLÉMICA (III y IV): La Corte Penal Internacional y los Estados Unidos de Norte América.

Y, al fin, comenzaron los bombardeos... Así es el mundo y, desgraciadamente, así es mi país que apoya estas bárbaras violaciones al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos... Derechos que llenaban la boca de un Colin Powel, en una justificación increíble (en el sentido de que no se la cree ni él mismo) de los ataques y la situación de estos Derechos Humanos en Afganistán (absolutamente terrible), que a Estados Unidos le ha importado un pimiento informe (de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU) tras informe... En fin...

Dejemos esto, por el momento, y recojamos una noticia que relaciona nuestros dos últimos artículos y desenmascara, una vez más, al gran gigante que juega con sus bombas y misiles en pro de la libertad y la justicia (¿infinita?):

“Mientras el gobierno estadounidense promueve una amplia cooperación entre los Estados -incluso a nivel judicial - para luchar contra el terrorismo en respuesta a los terribles atentados perpetrados en Nueva York y Washington el 11 de setiembre, este mismo gobierno apoya una ley contra la Corte Penal Internacional (CPI), que fue introducida el 2 de octubre ante el Senado estadounidense. La ley titulada "Ley de Protección del Personal Militar Estadounidense (American Service Members Protection Act - ASPA)” :

- Prohibiría toda asistencia militar a la mayoría de los Estados que ratificaron el Estatuto de roma (excepto los países de la OTAN y los principales aliados que no son de la OTAN, así como Taiwan);

- Limitaría la transmisión de información sobre la seguridad nacional para los países que ratificaron el Estatuto de Roma de la CPI;

- Se opondría a la participación estadounidense en las operaciones para el mantenimiento de la paz de la ONU;

- Autorizaría al Presidente a utilizar "todos los medios necesarios y adecuados" para liberar a un ciudadano estadounidense detenido por la CPI.

Es cierto que el proyecto prevee la posibilidad - estrictamente limitada- de que tales prohibiciones sean suprimidas por el Presidente estadounidense. Sin embargo, esta ley merece realmente el calificativo de "Ley de Invasion de La Haya" ("Hague Invasion Act" ) con referencia a la sede de la Corte Penal Internacional. Aunque la ley no fue votada por el Senado, el señor. Jesse Helms, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, está decidido a aprovechar todas las oportunidades legislativas para ponerla de nuevo en el orden del día.

Esta ley parece ser parte de un compromiso alcanzado entre el gobierno y los senadores republicanos, de modo que ellos llegarían a un acuerdo sobre la Ley de pagos atrasados de Estados Unidos a NN.UU.

Si se adopta este proyecto, esto sería una ofensa a todas las víctimas que están esperando la instauración de la Corte Penal Internacional, y a todos los Estados que hicieron esfuerzos importantes para contribuir a una lucha internacional eficaz contra la impunidad.

Constituye una verdadera espada de Damocles, que amenazaría el proceso entero de ratificación del Estatuto de la CPI, y entorpecería muy seriamente el propio funcionamiento de la futura Corte...”


Pues eso...

8. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (2) · Humanos y derechos humanos
IX) LA POLÉMICA (IV): Reflexiones sobre los atentados de Nueva York y Washington.

He querido esperar un poco para redactar este artículo sobre todo lo que estamos viviendo (o muriendo) tras los acontecimientos (nefastos, bárbaros, y ni que decir tiene que criminales) del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. Y digo que he querido retrasar el momento de escribir sobre el tema, para poder enfrentar la situación con más tranquilidad (bien muy necesario estos días) y sangre fría (cuya necesidad es mayor aún, si cabe), de la que (comprensiblemente) impera en estas fechas.

Llevo dándole vueltas a todo esto varios días, mas, ahora que me siento a escribir estas líneas, me doy cuenta de la imposibilidad de tratar todo este enorme conflicto (presente y futuro), en un solo texto... Por ello, ahora simplemente esbozaré algunas ideas que tengo, no sin prometer profundizar más en próximos artículos:

Lo que está claro, clarísimo, es que los actos terroristas del 11 de septiembre son un atentado directo a los Derechos Humanos, un acto salvaje que viola todos los Convenios de Ginebra habidos y por haber, un asesinato masivo e indiscriminado de civiles que viola además todas las normas reguladoras de la Aviación Civil y, por supuesto, un crimen absolutamente reprobable, condenable y asqueroso.

Citando a Chateaubriand (y suscriéndome a su opinión): "Nunca el crimen será a mis ojos un objeto de admiración ni un argumento de libertad; no conozco nada más servil, más despreciable, más cobarde, más obtuso que un terrorista."

Hasta aquí, creo, confío y espero, todos/as de acuerdo.

De lo que no estoy tan seguro es que la afirmación (que mucho se escucha y lee) de que estos actos son “Crímenes de lesa humanidad” sea del todo correcta. Como explicaba en otro artículo –y perdón por la autocita-, los “Crímenes de lesa humanidad se distinguen de tres formas distintas de los delitos comunes:

- En primer lugar, los actos que constituyen Crímenes de lesa humanidad tiene que haberse cometido “como parte de un ataque (no necesariamente un ataque militar, sino que se puede aplicar a leyes y medidas administrativas como la deportación o el traslado forzoso de población) generalizado o sistemático.”

- En segundo lugar, tienen que ir dirigidos “contra una población civil”.

- En tercer lugar, tienen que haberse cometido de conformidad con la “política de un Estado o de una organización”. Por consiguiente, pueden cometerlos agentes del Estado o personas que actúen a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia, como los “escuadrones de la muerte”. Así mismo, pueden ser cometidos con arreglo a la política de organizaciones que no tienen relación con el gobierno, como los grupos rebeldes”


A tenor del artículo 7.2 del Estatuto de la Corte Penal Internacional (del que ya hemos hablado alguna vez): “Por “ataque contra una población civil” se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos (...) contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer esos actos para promover esa política.”

Casi lo mismo que decíamos antes, casi, casi, casi... Pero detengamonos un instante en ”una línea de conducta”. Yo, no soy lingüísta, ni semiólogo, ni filólogo, ni nada de esto..., por ello me pregunto (a la espera de respuesta): ¿Puede un acto aislado (por salvaje que sea) ser una línea de conducta? Tampoco soy matemático ni nada que se le parezca (para frustración de mi querido padre), pero algo recuerdo de mis años de estudiante de que una “línea” es una “sucesión de puntos”, ¿no?

Otra cosa distinta sería examinar todos los actos terroristas contra intereses (y vidas) de Norteaméricanos/as y, de ser posible atribuirlos a “la política de un Estado o de una organización”, afirmar que existe esa “línea de conducta”, y así declarar, con propiedad, que estamos ante una serie de Crímenes contra la humanidad (o de lesa humanidad, si se quiere).

Toda esta reflexión no es ociosa, porque calificar un hecho como “Crimen de lesa humanidad” tiene unas enormes (e importantes) consecuencias: supone que ese crimen va a ser perseguible por cualquier estado de la Comunidad Internacional, sea quien sea la/s víctima/s o los verdugos; que será competencia de la futura Corte Penal Internacional, que será imprescriptible, y quizás lo más relevante ahora, es uno de los casos en que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas puede estimar “que (si) las medidas de que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas.” (Artículo 42 de la Carta de Naciones Unidas). Y todo esto, porque se entiende que los “Crímenes contra la humanidad” son (o pueden ser) una amenaza contra “la paz y la seguridad internacionales”, de las que el Consejo es celoso o despistado (depende el país) guardián.

Ahora que mencionamos esto, lo que está claro es que por la escalda (vertiginosa) de violencia (aún retenida) que se está registrando en todo (y digo todo, todo) el mundo tras (y como consecuencia) de este hórrido crimen, estamos ante una situación que amenaza a “ paz y la seguridad internacionales” y que habilita (según los artículos 39 a 51 de la Carta de UN) a tomar medidas y asumir el problema en su seno.

Y, ¿por qué digo esto? Simplemente, porque a mi juicio (siento no poder ofrecer opinión mejor respaldada) debería ser el Consejo de Seguridad, Naciones Unidas, el (o la) que debería establecer qué medidas (armadas o no armadas) se deben tomar tras los atentados (y que, por favor, no sean sólo en la línea de la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU de 30 de septiembre de 2001 sobre medidas contra el terror).

Se me podrá objetar que es Estados Unidos de Norte América el que tiene la exclusiva capacidad de decidir que medidas tomar después del acto (o declaración) de guerra que ha sufrido en su territorio...

Si así fuera, no estarían del todo equivocados los/las que afirmasen esto, porque una de los pocos casos en que el Derecho Internacional Público permite la guerra, es como respuesta ante una agresión ilegitima, ante un acto de guerra. Vamos, en una concepción de la legítima defensa a niveles estatales. Y también sería razonable la reacción de los miembros de la OTAN (España a la cabeza) en virtud del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte (aunque no se entiendan la decisión tomada de activar este mecanismo, ni el sentido de la misma por cuanto la amenaza del terrorismo no es externa como así exige el Tratado que dio origen a esa alianza).

Mas, una pequeña pregunta: ¿Por qué los atentados de Nueva York y Washington son un “acto de guerra”? ¿Alguien se lo ha preguntado? Veamos:

¿Puede un individuo declarar la guerra a un estado? (técnicamente hablando)

¿Tiene personalidad internacional suficiente para esto?

¿Y un pequeño grupo terrorista (y sanguinario) puede hacerlo?

Si la guerra defensiva, digamos, es la respuesta legítima (y lógica) ante un “acto (o agresión) de guerra”, ¿es una medida adecuada para luchar contra un sujeto o un puñado de hombres/mujeres que supuestamente “declaran la guerra a un estado” con sus deleznables crímenes?

¿La guerra, tal y como la concebimos, es el medio idóneo?

¿Un acto terrorista se convierte en acto de guerra por el número de muertos? ¿Dónde empieza, pues, uno y dónde el otro? ¿En los 5000 seres humanos?

El problema real, es que el terrorismo no está aún claramente definido en ningún instrumento internacional (preguntémonos, de paso, por qué), de ahí que se permitan todas estas (libres) interpretaciones... ¿Quizás sea el momento de aprobar un Convenio Internacional que lo haga?

Hay muchas otras cuestiones que sólo dejaré apuntadas ahora:

¿Es legítimo castigar a una nación entera (por deplorable que sea la actitud de sus dirigentes con sus ciudadanos/as, aporvecho para señalar) por los actos terroristas de unos/as pocos/as?

¿Por qué se asume que Bin Laden es el responsable cuando no hay más que sospechas, indicios (que, curiosamente, examinan sólo los políticos y no los jueces) que EEUU no quiere hacer públicos con argumentos que no son más que un ataque (más) a nuestra inteligencia (además de ser ilegales)?

¿Qué va a ocurrir con la contravenganza de los países musulmanes? ¿Alguien será responsable?

¿Cómo se puede permitir la actitud del gobierno español? País que sufre (y sufrimos) el terrorismo desde hace más de treinta años y que día a día clama por la legalidad y el Estado de Derecho para hacerle frente, y que ahora se declara a favor de la guerra, de la venganza, y del hipotético bombardero a la nada.

¿Qué hay de la actitud (abiertamente belicosa) de la prensa y televisión (no quiero ni recordar los cartelitos de la CNN)? ¿Alguna responsabilidad?

¿Qué pasa con esas iniciativas de crear un Tribunal Pena Internacional (establecido especialmente por la Organización de las Naciones Unidas según el modelo probado de los tribunales penales internacionales para castigar los responsables de las masacres en la Ex-Yugoslavia y en Ruanda) para enjuiciar (enjuiciar, repito) a los responsables de toda esta locura, como la única alternativa para evitar que se siga incrementando el número de muertos y lesionados a causa de los atentados, que se fortalezca el militarismo en todo el mundo, que se malgaste en actividades destructivas lo que millones de seres humanos necesitarían para vivir con dignidad y que se hipoteque por décadas y tal vez generaciones la posibilidad de una convivencia pacífica entre todas las personas y pueblos? ¿Alguien escucha estas voces...?

Y, ¿alguién se acuerda de aquel cuarto avión que se estrelló (derribarón, vamos)? ¿Alguna responsabilidad?

Mencionar también, como invitación a la reflexión, lo que alguien bien señalaba tras los terribles atentados: “Si todavía estás horrorizado por las escenas del martes pasado, aprovecharás para hacer UN MINUTO de silencio en homenaje a los casi 10,000 americanos, la mayoría civiles, muertos cobardemente por terroristas que aún no se sabe quienes son. Ya que estás en silencio, guarda otros TRECE MINUTOS en homenaje a los 130,000 civiles iraquíes muertos en 1991 por orden de Bush padre. Aprovecha para recordar que en aquella ocasión los Norteamericanos también hicieron fiesta, como los palestinos hace días... .... Ahora, VEINTE MINUTOS más por los 200,000 iraníes muertos por los iraquíes con armas y dinero proveídos a Hussein (todavía joven en esa época) por los mismos americanos que más tarde giraron toda su artillería contra ellos ... Otros QUINCE MINUTOS por los rusos y 150,000 afganos muertos en manos del Talibán, también con armas y órdenes de USA, quienes crearon su organización y la entrenaron con la CIA... Más DIEZ MINUTOS por los 100,000 japoneses muertos directa e indirectamente en Hiroshima y Nagasaki, también por ación directa de la gran Aguila ... Si lo hiciste, ya estuviste en silencio UNA HORA (UN MINUTO por todos los americanos y CINCUENTA Y NUEVE por TODAS sus víctimas...) Si aún estás perplejo, haz una hora más por los muertos en la guerra de Vietnam, la cual no es muy agradable de mencionar para los Norteamericanos ... Ojalá (aunque los índices de belicosidad de los americanos indiquen lo contrario), alguien recuerde el bombardeo de USA a Bagdag, donde murieron 18,000 personas, no 10 mil como en las torres. ¿Alguien lo vio en la CNN? ¿O algún canal del mundo ? ¿Alguien pidió justicia ? ¿O peor aun venganza? Rogamos porque los americanos comiencen a entender que ellos también son vulnerables y que las tragedias que ellos provocan son tan bárbaras y cobardes como las de otros ... Los MUERTOS de otros pueblos duelen tanto como los de ellos ... “

Muchas cosas pendientes de respuesta...

Pero bueno, quizás cuando leas este artículo, ya se habrá producido la respuesta de las armas sobre Afganistán, el régimen talibán, Osama Bin Laden o su gente. Tanto da, parece ser, uno como otros.

Y es que, como señalaba acertadamente, Baltazar Garzón: “permanecer callado y a la espera de esta especie de teatro de operaciones en el que estamos siendo actores, porque de nuestro futuro se trata, es una omisión gravísima o una aceptación culpable”.

Reflexionemos sobre el tema, no permanezcamos callados/as, y confiemos en que, por una vez, la cordura, la prudencia, la Justicia y la Paz ganen la (incruenta) batalla contra el Poder y la sin razón...
3. octubre 2001 @ 00:00 · Comentarios (3) · Humanos y derechos humanos